Muy pocos son los documentos que describen la conceptualización de la gestión del territorio por los pueblos indígenas. Los mayores aportes se rescatan de aquellas experiencias en sectores campesinos de tierras altas, referidas al manejo espacial del territorio, en la que es una constante el elemento espiritual, como base para el desarrollo de las acciones materiales.
Para Camacho (2007: 6) el concepto de gestión territorial indígena y sus prácticas relacionadas constituyen una preocupación de larga data de los pueblos indígenas y originarios, principalmente en las Tierras Bajas donde se han desplegado intervenciones de desarrollo a gran escala.
El autor señala que las especificidades que tiene el contexto boliviano, hace que la gestión de territorios tenga una lógica distinta a la de otros países. Las diferencias principales en tierras bajas son: la gran dimensión territorial de las tierras indígenas y su diversidad agro ecológica; la baja densidad de población y la coexistencia de varios sistemas de producción y uso de los recursos naturales (caza, recolección y pesca, agricultura itinerante, agricultura sedentaria); y de manera general las ventajas y limitaciones del régimen jurídico de las Tierras Comunitarias de Origen.
La experiencia alcanzada por la CIDOB en la gestión del territorio muestra avances significativos que sirven para la construcción de un concepto y la generación de políticas públicas referidas a la gestión “culturalmente sensible”.
De manera práctica para entender que es la Gestión Territorial Indígena GTI, simplemente acudimos a una definición de cada palabra que la compone: